Amanecer

Son las seis de la mañana, el sol empieza alumbrar el campo donde estoy recostada sobre la yerba húmeda. Los pájaros empiezas a trinar en las copas de los árboles. A lo lejos se escucha a un gallo cantar, avisando a los granjeros que el día comienza.

Siento el tenue rayo de sol sobre mi piel fría. El sol empieza a calentar ya no tengo frío.

Es un amanecer hermoso. Nunca me había fijado en la belleza del amanecer en todos estos años. Me asombro con los tonos rojos y naranjas del sol, la sombras largas de los árboles, los pájaros cantando, el olor a yerba mojada. Las nubes reflejan los rayos del sol en tonos rojizos, parecen algodón de sabores. Como los que me compraba mi padre en las ferias de octubre en Guadalajara.

Me encanta el olor de yerba mojada, es fresco y dulce, por qué nunca lo había notado. Tal vez porque siempre andaba con muchas cosas en la cabeza que no tenía tiempo para disfrutar de la belleza del momento.

Pero ahora recuerdo, cuando era niña al ir a la escuela, sentía el aire fresco de la mañana con olor a yerba mojada por la lluvia que había caído toda la noche. También se oían a los pájaros cantar. Me encantaba ver el amanecer y sentirlo mientras caminaba al colegio. No sé cuándo deje de notarlo.

Solo recuerdo que en las mañana lo único que tenía en mente era apurarme para llegar temprano al trabajo, revisar mi agenda y organizar mi día. Se convirtió solo trabajo, compromisos y deje de gozar la vida. No sé cómo y cuándo sucedió. Pero ya no importa.

Lo último que recuerdo es que iba manejando apurada por llegar a la casa. Eran la una de la mañana y acabamos de salir de una fiesta mi amiga y yo. Era un compromiso del trabajo, como todo. Salí a toda prisa para tomar la carretera y llegar a la ciudad, y así poder dormir aunque fuera un par de horas para después ir a trabajar, pues era viernes.

De repente la luz del automóvil ilumino algo, era un camión de carga sin luces. Trate de frenar no pude. Recuerdo un ruido fuerte y a mi volando fuera del auto, caí en pasto y perdí el conocimiento. Cuando desperté sentí mucho frío, trate de levantarme y no pude hacerlo.

Pero ya no tengo frío, mi cuerpo yace en la yerba y el sol ilumina mi cara.

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